16 de diciembre de 2011

Bridge Over Troubled Water


Mi amigo mortal me sugirió escuchar la canción The Boxer, del fantástico dúo Simon & Garfunkel.  Escuché la canción y coincido con su apreciación vinculada a la entrada “Oda al golpe” (gracias).  Pero también escuché esta magnífica interpretación que hoy comparto.  Ya se la había escuchado antes a Elvis, pero me quedo con Garfunkel.  Mejor aún, me quedo con quien  me regaló ese viaje al cielo en plena carretera.  I’ll be your Bridge Over Troubled Water 



Lo más fácil

El Ismaelillo  tiene una manera muy particular de comprometerme…  Me informó que debía llevar “sándwiches de mezcla” para la merienda de navidad de su salón.  

Enseguida protesté: “Isma, ¿no había algo menos complicado que pudieras llevar?”

Y él: “No, mami, eso era lo más fácil.  Créeme, lo demás sí era complicado: vasos, servilletas, platos, tenedores… imagínate…”

“Ahhh, menos mal!!” contesto.  “¿Por casualidad tienes algo más en mente?”

“Sí´ responde con una sonrisa “deben ser en forma de dinosaurio…”

La madre procrastina, pero los dinosaurios finalmente aparecen.  A las 5:00 am salen de la cueva prehistórica y husmean buscando a quien devorar.  Los pobres, no se imaginan que serán ellos los devorados.  La verdadera historia de su extinción se debe a un ataque feroz de implacables pre adolescentes hambrientos.  Cualquier otra cosa que digan los libros es puro invento.


4 de diciembre de 2011

UTOPÍA


Creo en la utopía.  Creo que algo mejor es posible. Dice Galeano que la utopía sirve para caminar.  Pues eso he hecho todo este tiempo; caminar.  Y de tanto andar creo que ya la voy alcanzando.

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".
Eduardo Galeano

Oda al golpe

"La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo".
Eduardo Galeano

¿Boxeo de nuevo?  Lo lamento, pero este asunto parece no tener fin!!  

La locura colectiva que genera en Puerto Rico el boxeo, promovida, hasta la saciedad,  por los medios de comunicación, se ha convertido es un asunto absurdo.  Estoy harta de que me atosiguen a los dos peladores de turno en prensa, radio, TV, vallas publicitarias y ahora para colmo también en el cine y en pantallas con la cartelera en los restaurantes.  Cotto y Margarito me salen hasta en la sopa.  Y lo digo de manera literal. 

¿Puede ser peor?  Sí.  Ambos generan noticia de la manera más primitiva.  Se amenazan, se insultan, prometen fango y demuestran que sí son capaces de enlodarse, ofrecen sangre y se ocupan de brindarla.  Cacarean a coro, fruncen el ceño y proponen destrozarse mutuamente.  La multitud está de plácemes.  Qué dadivosos son esos dos con su público, cuánto morbo son capaces de ofrecer en medio de una trampa de la que ellos son, de manera contradictoria, víctimas y victimarios.

¿Cuánto placer puede derivar el lucrarse de la ignorancia? ¿Cuántos millones corren paralelos en medio de este proyecto bestial disfrazado de deporte?  ¿Qué motiva a priorizar un titular mediocre sobre uno inteligente, o una noticia frívola sobre una trascendental?  ¿Hay tal cosa como ganar una pelea?  ¿Se gana?  ¿Quién gana, quiénes ganan?  Mas bien son muchos los que han perdido.  Antes me daba pena con Cotto, pero ya no.  Ahora solo me dan lástima los miles que levantan la voz para reclamar golpes más duros. 

El país se nos pudre en la mano.  La cifra de asesinatos es vergonzosa.  La muchedumbre le exige al gobierno que detenga la violencia en las calles, que quieren dormir seguros.  Reclaman la paz.  Mientras, le piden a viva voz a Cotto que destroce a Margarito, que le dé sin compasión, que acabe y le enseñe a ese bocón quién es el bravo.  Y esa pobreza de juicio la prensa la reproduce gustosamente como otro más, desde una silla en el “ring side”. Golpe a golpe, sin versos.

Suerte que tenemos el boxeo para apaciguarnos. Suerte que tenemos la prensa, que tras un impulso de generosidad nos recuerda que somos capaces de lograrlo, que ser boricua bestial es una meta que ya, en muy poco tiempo, habremos conquistado.  Buen motivo para celebrar.