27 de noviembre de 2011

Noche estrellada

En 1889, Vincent Van Gogh pintó la obra Noche estrellada. Y lo hizo mientras se encontraba recluido en un clínica de salud mental, víctima de una profunda depresión. La técnica de Van Gogh parece convertir el cielo en un gran remolino de luz y color. Un cielo nocturno vivo, entusiasta.

¿Cómo se puede pintar de un modo tan genial mientras el espíritu sufre, mientras la mente acongojada recibe golpes de dolor? Presumo que el ingenio se impone a la pesadumbre, aunque en su caso finalmente la pesadumbre lo derrotó. Pero la noche, esa maravillosa noche estrellada, logró trascender de manera insospechada. 

El cielo nocturno surte ese efecto. Una noche estrellada puede ser mágica; lo mismo se derrama festiva sobre el lienzo de un artista perturbado del siglo XIX, lo mismo se apropia de un rincón diminuto y lo expande hasta hacerlo parecer infinito, lo mismo se te queda en el recuerdo y se te convierte en sonrisa. 

Ese poder tiene una noche estrellada.

1 comentario:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Hola Isa:

Cuánto admiro a Van Gogh, pero cuánta tristeza me produce pensar en su vida. Nunca pudo vender un cuadro, y ahora se disputan sus obras para ser exhibidas por vanidad, gente que hace del coleccionismo una forma respetable de la avaricia. Triste Vincent; habitado por Dios y el Demonio, humilde y bondadoso, que iba a predicar el evangelio a los mineros y llamaba hipócritas a sus superiores eclesiásticos o atacaba violentamente al gran Gauguin; que recogía a pobres prostitutas de la calle, como aquella con un niño, para ser su modelo y terminaba llevándola a vivir con él, probablemente porque la comprendía, ya que los dos sufrían el mismo desamparo. Van Gogh murió suicidado por una sociedad que no podía seguir soportando sus terribles revelaciones...

Un fuerte abrazo.