26 de junio de 2011

Una noche en el MUSEO

La simpática película Una noche en el museo despertó en el Ismaelillo la grandiosa idea de visitar el MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE NY, lugar en el que se desarrolla la historia. Estupendo, pensé, hasta que añadió que había que pasar allí la noche para jugar con REX, un dinosaurio que cobra vida cuando el museo cierra…
 
Las madres hacemos lo indecible por complacer a nuestros hijos, pero el deseo de Ismael sobrepasaba mis posibilidades. Trancé por la promesa de un viaje futuro, lo de pernoctar lo resolvería luego.



No sé cómo he logrado estar cada día más ajorada, el tiempo es cada vez más escaso y la fecha del viaje cada vez más lejana. En medio del recordatorio habitual (por no decir reclamo) de que nos merecemos unas vacaciones (¡premisa con la que coincido!), llegó la oportunidad de un ensayo para lo que podría ser nuestra futura noche de museo en NY.


El Museo de Arte Contemporáneo de PR hizo realidad la posibilidad de una experiencia nocturna en la que los sacos de dormir se convirtieron en protagonistas de una innovadora instalación de la que fuimos parte. Dicho de otro modo: ¡hubo fiesta de pijamas en el MAC!
El “sleepover” de ARTDreams@MAC fue toda una aventura. Los chicos (y los grandes) disfrutamos de la paz nocturna en un espectacular patio interior. Hubo taller de arte, creación de esculturas refulgentes y la producción en conjunto de un gigantesco mural que brillaba en la oscuridad.

Además, narración de cuentos por el personaje Libris, cine al aire libre, un animado karaoke y un original juego de acertijos mediante el cual los niños se familiarizaban con las obras y los artistas participantes de la nueva exposición.
Luego de un intenso itinerario, el grupo (Ismaelillo incluído) logró cumplir su anhelo de dormir en una galería. Todo fue como imaginamos; las bolsas de dormir desplegadas con sutileza a lo largo de un nítido piso en madera, el frío colándose por cada rincón, luz tenue, risas contagiosas de chiquitos entusiasmados y, ya adentrada la madrugada, el eco lejano de unos pasos bruscos que se escuchaban en la distancia… seguro era REX, que inevitablemente recorría su lugar favorito de diversión: ¡EL MUSEO!

1 comentario:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

La calma derramada, líquida, de tus palabras, de tu buena mano para llevar a cabo los sueños y las inquietudes de Ismaelilllo, me hacen sonreir. Es difícil oir a un niño si uno no se oye a sí mismo, pero más difícil es oírse uno mismo sin contar con lo que dice éste. El verdadero compromiso de una madre radica en su voluntad de comprometer, si es necesario, cualquier momento de tiempo libre por ver las ilusiones de su hijo cumplidas.
Es curioso lo de la escasez de tiempo, pero hay gente que suele apelar al tiempo y nunca saben demasiado bien qué hacer con el suyo propio. Deben ser muy pobres: Ponen un alto precio a su tiempo. Y no sólo eso: luego son incapaces de tener ojos para lo más hermoso de sus vidas: Sus hijos...

Un fuerte abrazo, Isa.