18 de junio de 2011

Estaciones vacías

Leo, del poeta chileno Jorge Teillier,
el poemario Los trenes de la noche.

Sus versos me transportan hasta estaciones
que he visitado en noches tristes llenas de incertidumbre.
Leo sobre la agonía de soportar el peso de la noche y sobre párpados cerrados, lunas, relojes, semillas y soledades.
Todos escenarios lastimosamente cercanos.

Un silbido interrumpe el silencio para anunciar la partida.
Así arranca con sutileza y luego con prisa el tren
a su viaje nocturno.
Su silueta avanza y se difumina en la distancia.
A lo lejos todo desaparece.
Se queda sola la estación,
abandonada de trenes y de gente
en la noche vacía.

La nostalgia golpea
 y el mejor refugio es la voz de Pedro Guerra
cantando De menos:

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ Cómo siendo tan diferentes hemos llegado a ser tan iguales ? ¿ Cómo partiendo de diferentes puntos, caminando por distintos caminos, hemos llegado al mismo sitio ? A veces pienso que tú y yo somos uno...

Un fuerte abrazo, Isa.

Isa dijo...

Cuando la causalidad se impone el resto es solo un efecto que no debe sorprendernos…

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Me encanta seguirte, Isa, viajera emocionada, proyectando tu sombra de cultura y sueños nostálgicos...
Interesante respuesta a " anónimo ": La causalidad sólo nos permite inferir alguna cosa o acontecimieto de otra cosa o acontecimiento. No tenemos más noción de causa y efecto que la de ciertos objetos, que han estado siempre asociados, sin embargo, la necesidad es algo que existe en la mente, no en los objetos...Quiero decir que, tomando incluso nuestras esperanzas más firmes, tales como la de que " el sol saldrá mañana ", no hay una pizca de razón para suponer que es más verosímil que se produzcan, que no.
Y ya ves, carisima amiga, que de la expresión " te echo de menos como las estaciones abandonadas a los trenes " y la publicación posterior de este artículo se podría percibir una relación causal, sin ser uno la causa de la otra...

Un fuerte abrazo, Isa.

Isa dijo...

Casualidades y causalidades, querido amigo, que transitan por las vías de la vida, a veces de modo paralelo y otras en las que las interseca el destino.
Además, lo sabía.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Nunca nos veremos y, sin embargo, te siento como hermana, con una cercanía más allá o más acá de las palabras...

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

La vida de los seres humanos es como una máquina lanzada sobre la vía fija. Y si la máquina se sale de la vía o encuentra en su camino un obstáculo insuperable, viene el desastre. Dichosos aquellos conductores que, a la vista de una pendiente pronunciada, no sienten el impulso diabólico de abandonar todos los frenos y de precipitarse a la destrucción...