30 de marzo de 2011

Perspectiva

Transitaba hacia el oeste por el carril de la derecha cuando quedo frente por frente con este camión, un encuentro que resulta francamente intimidante…


Sin embargo, el camión no venía en dirección contraria, ni tenía intenciones de chocarme (creo yo), sino que venía remolcado por un grúa que también se dirigía hacia el oeste. En la medida en que yo me acercaba me daba la impresión (cuál ilusión óptica) de que venía de frente a impactarme.

Se me ocurre que a veces en nuestra marcha por la vida nos ocurren eventos similares, nos topamos con situaciones que parecen adversas, creemos que vienen de frente a impactarnos y hasta nos tambaleamos como anticipando el golpe, para luego descubrir que el problema es mayor en nuestra mente o en la interpretación que le damos. Para colmo, luego de la ansiedad descubrimos que todo podía resolverse con un simple cambio de carril…

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