30 de julio de 2010

Esquivando el zarpazo

Sobre el destino, dice Manuel Vicent:

«Recuerdo haberlo leído, tal vez, en alguna novela de Joseph Conrad. Si en medio de un gran temporal el navegante piensa que el mar encrespado forma un todo absoluto, el ánimo sobrecogido por la grandeza de la adversidad entregará muy pronto sus fuerzas al abismo; en cambio, si olvida que el mar es un monstruo insondable y concentra su pensamiento en la ola concreta que se acerca y dedica todo el esfuerzo a esquivar su zarpazo y realiza sobre él una victoria singular, llegará el momento en que el mar se calme y el barco volverá a navegar de modo placentero.» (CUE: Las olas, 19)

28 de julio de 2010

The Kids Are All Right

¿Cuándo comenzó el derrumbe? ¿Dónde se abrió la primera fisura que propició la avalancha? ¿Cuándo nos detenemos y decimos : vaya, qué paso aquí, cómo llegamos a esto?

Esta película demuestra que no importa que la familia sea “moderna” o tradicional, los problemas son similares. El amor, la crianza, la confianza, las inseguridades, el tedio laboral, el agobio emocional, la lealtad, el miedo, los prejuicios, el dolor, el desapego, las reconciliaciones…

Nada, solo los componentes de la vida de pareja; un compendio de los ensueños y las desilusiones de la vida familiar, casi nada…

26 de julio de 2010

Los muros de Jericó

Josué 6:3-“Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días”.


6:4-“Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas”.

6:5-“Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante”.

6:15-“Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces”.

6:16-“Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad”.

6:20-“Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, Y EL MURO SE DERRUMBÓ. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”.

24 de julio de 2010

Dancing Queen

Cierra uno los ojos y de nuevo tiene 20 años
y se cree con posibilidades de enmendar faltas,
de evadir caminos errados,
y de sentir la música en libertad.
Entonces las luces se encienden
y se despoja uno de las cargas
para entrar a escena,
para convertirse en la reina de la pista
y hacer de este baile el baile de la vida.

"You can dance, you can jive, having the time of your life. See that girl, watch that scene, dig in the Dancing Queen..."

23 de julio de 2010

Un niño, una abeja y una cámara

Una abeja en la flor,
la flor en el estanque,
el estanque en el jardín,
el jardín en el hospital
y en el hospital la oficina del pediatra.
Allí, mi hijo y yo esperando,
esperando, esperando…
hasta que se nos ocurrió
bajar al jardín
y allí mirar el estanque
y en el estanque contemplar la flor
y en la flor observar la abeja
y entonces retratarla.
Luego pensamos: ¿y si tuviera otro color?
Y alteramos el estanque en los tonos que más nos gustaron
y compartimos aquí el resultado.

Días de sombrillas

Cuando llueve a mares, como ha llovido en estos días, es bueno tener a mano una sombrilla.


Estos son días de sombrillas.

 

18 de julio de 2010

RECUERDOS

Tenemos la prerrogativa de recordar lo que se nos antoje, para esto la memoria selectiva es una opción válida y de fácil implementación. Escojo utilizarla; me decido por los recuerdos bonitos, los que, según me explicaron, se deben guardar en un archivo especial que está ubicado en el hemisferio derecho del cerebro.

(Foto: www.blogcurioso.com/a-donde-van-los-recuerdos/)

Hay que pasar primero por un proceso riguroso para dividir nuestro universo personal de recuerdos en tres grandes grupos: los buenos, los malos y los que nos cuesta clasificar porque nos permitieron aprender lecciones, pero nos dejaron un sabor amargo en los labios.

Los malos se eliminan, se trituran, se descartan sin dejar residuos para que no contaminen el registro de los buenos, de los que sí se quedan. Estos últimos se duplican en una carpeta como medida de seguridad para prevenir que se corrompan o para sustituirlos en caso de que el repaso continuo los desgaste.

El archivo de reserva debe protegerse con cuidado, recomiendo que se envuelva con sutileza en un aroma de esos que podemos identificar con facilidad, uno agradable al olfato y que relacionemos con algún momento glorioso, como un baile bajo la lluvia, un sushi irrepetible, una foto en blanco y negro o un sueño que solo es sueño si se cuenta en plural.

Al recuerdo original puede accederse cuantas veces sea necesario, siempre y cuando la nostalgia no traicione porque entonces la carpeta podría vulnerarse y a uno se le notará en los ojos que el archivo está abierto y necesitará algunos días para reponerse antes de abrirlo de nuevo.

El tercer grupo, el que reúne los de difícil clasificación, debe evaluarse en un momento de paz, de plenitud espiritual que propicie decisiones maduras. Cada recuerdo de esta categoría debe considerarse tomando en cuenta dos aspectos fundamentales: cuán doloroso fue y cuál fue el saldo de ese sufrimiento. Si la angustia fue aguda, pero luego dio margen a una recuperación fragmentada, la razón dicta que se suprima; nada fragmentado debe perpetuarse.

Ahora, si el sufrimiento fue terriblemente intenso, como solo puede herirnos alguien que nos importa (que quien no nos importa no nos hiere aunque lo intente), pero de ese dolor salimos milagrosamente renovados, si logramos que la experiencia nos transforme al punto de abrir los ojos y decir “hoy soy otra persona”, entonces, solo entonces, podemos decidir guardar ese recuerdo. Sin embargo, no debe, bajo ninguna circunstancia, utilizarse ese recuerdo para reclamaciones inoportunas. Los reproches ya no proceden, pueden, si acaso, sustituirse por un agradecimiento, sobre todo si recordamos que un tiempo antes habíamos repetido a la saciedad las palabras de Ruby Dee: “Señor, hazme sentir tan incómoda para que haga lo que más temo”. La pérdida de los temores bien vale un espacio privilegiado en el archivo principal de recuerdos.
Lo tengo claro, me apego a la memoria selectiva; ya olvidé lo malo y en mi lado derecho del cerebro solo queda espacio para lo que me hace mejor persona. Al fin y al cabo, espero que suceda igual con los recuerdos que de mí se guarden.

13 de julio de 2010

CAMBIOS

¿Por qué se ha de temer a los cambios?
Toda la vida es un cambio.
¿Por qué hemos de temerle?

George Herbert (1593-1633) Poeta religioso inglés.




8 de julio de 2010

Reencuentros y esas cosas

¿Fue siempre mejor el tiempo pasado?  No necesariamente, pero nos gusta la ilusión, el placer de regodearnos en esa idea, en esa concepción idílica del pasado que ocasiones es mera nostalgia.

En mi caso en particular el pasado ha dejado sus marcas; algunas que aún duelen y otras que de tan solo recordarlas me dibujan una sonrisa y hasta me traen de vuelta esa sensación de mariposas revoloteándome por el cuerpo.

Esta semana se me han dado los reencuentros, así en plural. Estas cosas por lo general no se planifican, en mi caso simplemente han surgido con tanta espontaneidad que no puedo dejar de sorprenderme.


Dicen que las tragedias llegan juntas y pienso que las alegrías también. Esta semana se me juntaron todas; las tragedias y las alegrías. De hecho, las primeras propiciaron las segundas, de ahí que todo fuera tan inesperado.  Hay cosas que se guardan para el disfrute en solitario, pero hay una en particular que comparto porque seguro alguien que quiero mucho la va a apreciar.

Ayer visité en el hospital a la abuela de mi hijo, que tiene el estoicismo de mi propia abuela. Su espíritu inquebrantable y su fortaleza frente a la adversidad me hacen pensar que es un roble robusto disfrazado para despistar.


Salí directo para la urbanización vecina al hospital que fue el lugar en que por años vivió mi abuela. Después de una década sin visitar el lugar (y con mi habitual sentido de desorientación), era natural que me perdiera y así fue. Pero en el proceso de salida me detuve a atender una llamada que hace tiempo esperaba y resulta que me detuve justo al frente de la casa que buscaba (el universo conspiró a favor mío).

Estaba linda, simple y discreta, como mismo la recordaba. Me aventuré a conversar con sus nuevos dueños, quienes con gentileza me permitieron fotografiar la casa. Tuve, además, la alegría de saludar a los vecinos que llevan allí la vida entera, literalmente.

¿Fue siempre mejor el tiempo pasado? No necesariamente, pero nos gusta la ilusión, el placer de regodearnos en esa idea, en esa concepción idílica del pasado que ocasiones es más que nostalgia que no resistimos a abandonar.

Fragmento de Coplas, de Jorge Manrique a la muerte de su padre:
                  I
Recuerde el alma dormida

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

6 de julio de 2010

Desventura

Ayer me enteré por la prensa de la muerte de Maruja Fuentes. La noticia me dejó sin palabras.

No sabía que estaba enferma, pero aunque lo hubiese sabido, la sorpresa hubiera sido la misma porque uno no se imagina que un ser tan vital, tan lleno de ideas y de brío se fugara de ese modo. Y menos con sus escasos 32 años.

Maruja no solo era hermosa, sino que tenía un talento natural para embellecer todo a su alrededor. Y a ese talento se le sumaban su admirable preparación académica y su impresionante hoja profesional.

Su creatividad se daba en un contexto de la estética moderna y práctica; sabía combinar el buen gusto con la necesidad que impone la convivencia en el entorno urbano.

Su sonrisa era una obra de arte que los que la disfrutamos seguiremos recordando con cariño. Su legado artístico será inspiración para muchos y sus enseñanzas un faro para las nuevas generaciones de artistas que emergen con su misma curiosidad y compromiso. Gracias, Rosario, por acercarme a Maruja.