8 de mayo de 2010

No hay reglas

La crianza tiene parámetros, pero no reglas específicas que dicten lo que es mejor o peor. Hay tantos factores que intervienen en ese proceso que es difícil estipular quién lo hace mejor, qué funciona y qué no.

Así lo muestra el documental “Babies”, que se exhibe ahora en las salas de cine. El lente nos muestra cómo transcurre el primer año de vida de 4 bebés en distintas partes del mundo; Namibia, Mongolia, Japón y California.

No hay un narrador que explique o establezca juicios sobre lo que vemos, eso me gustó porque como espectadora me sentí libre y cercana a estilos de crianza ajenos tan diversos y válidos que me permitió una reflexión sobre mi proceso particular.

Fui con el Ismaelillo (que sigue siendo mi bebé) a ver el documental y eso ciertamente abonó a la valoración que le di a la experiencia.

El trabajo, que más que educativo es de naturaleza emocional, nos permite apreciar manifestaciones de cariño que cruzan las barreras del idioma y de las posibilidades económicas, sociales o geográficas.

Los vemos gateando en superficies prístinas, sobre la grama y sobre la tierra árida; con pañales y sin ellos, por la libre y felices; con animales de peluche y con manadas reales junto a su cama o su patio que en algún caso es una espectacular sabana; juegan con maracas compradas o artesanales y en ningún caso vemos madres histéricas porque un gato los merodee o porque lloren desconsoladamente.

La propuesta es hermosa y fluye tan natural que me pareció que andaba yo visitando algunos amigos que me contaban cómo crecían sus hijos.

Solo me resta concluir que tanto en el Sur como en el Norte, en Occidente como en Oriente, un bebé es un bebé es un bebé.

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