1 de mayo de 2010

La savia que nutre el saber






Vidas Únicas
Ismael Torres/ Especial para El Nuevo Día

30 Abril 2010
Dr. Félix Ángel Castrodad Ortiz
Catedrático de Biología

La savia que nutre el saber

Félix Ángel Castrodad Ortiz es de esas personas con sueños ilimitados que no pueden registrarse en una interminable lista de números y fórmulas.

Es irónico porque es un científico que no sólo le dedica muchas horas al laboratorio, sino que adora y se disfruta el salón de clases y a sus estudiantes, que oxigenan su vida.

Este académico vive sediento de otros aires, y aspira aromas de arte, de literatura, y, siempre que puede, va al teatro, escucha buena música, camina por los museos y visita los bosques, los ríos y las costas de nuestras islas, que conoce como la palma de su mano.

Su gran pasión siempre ha sido enseñar. “Soy maestro por vocación, es lo que más me apasiona, me llena”, expresa con emoción.
Ejerce la cátedra de Biología desde hace más de 40 años en la Universidad de Puerto Rico en Humacao y lo conmueve encontrarse todos los semestres con nuevos estudiantes, con quienes comparte los avances científicos, junto a los conocimientos tradicionales y toda una visión de vida.
Miles de estudiantes han sido sus alumnos. “A menudo me topo con estudiantes que me dicen que le di clases a su papá o su mamá, a quienes usualmente recuerdo, ya que suelo conocer bien a mis alumnos”, enfatiza orgulloso de esa relación que se da en el aula.

Muchos testimonios evidencian esa pasión que Castrodad siente por enseñar. “Uno de mis estudiantes de primer año me dijo que en el curso yo le había enseñado muchas cosas, conceptos e información y que la mayoría de ellas se le iba a olvidar, pero que lo que nunca iba a olvidar es que 'la vida es una cosa fenomenal'. Esa es una cita del escritor Luis Rafael Sánchez que uso en mis clases”, comparte el profesor.

“Hago énfasis en que la ciencia no está desvinculada del resto de las disciplinas. Una estudiante me dijo que el curso de microbiología había aprendido también de literatura, de música y de costumbres, pero sobre todo a enfrentar la vida con alegría y entusiasmo. Eso me satisface”, admite.

Haciendo un recuento de sus momentos felices y los menos afortunados, expresa con dolor evidente que la muerte de sus padres han sido golpes muy fuertes. “En particular la muerte de mi padre, quién murió trágicamente en un accidente de tránsito cuando yo tenía 18 años. Él era mi confidente, consejero y mi fortaleza. Lo amaba entrañablemente y su partida me causó mucho dolor. Soy el mayor de 6 hermanos y sentí la responsabilidad, junto a mi madre, ahora también fallecida, de sacar la familia hacia delante”.

Sobre los felices, señala Castrodad el nacimiento de sus hijos, primero, y luego de sus nietos, como los más plenos para él y para su esposa Serafina, con quién lleva 43 años casado. Se inauguró como abuelo hace siete años y ya la cuenta llega a un nieto y cuatro nietas. En honor al nacimiento de cada uno, le ha sembrado con orgullo un árbol de frutas en el patio de su casa.

En lo profesional, Castrodad ha sido consultor para varias instituciones de educación superior, asesorcientífico, libretista y participante de series educativas de la televisión puertorriqueña como OIKOS, “Abriendo caminos”, “Problemas del mundo viviente” y “Agenda abierta - Ambiental”.

También ha sido coordinador de Ciencias para el Programa ALACiMa, auspiciado por la Fundación Nacional de Ciencias, donde se adiestraron a cientos de maestros de ciencias y matemáticas de Puerto Rico.

En el Recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico ocupó varias posiciones administrativas como Director del Departamento de Biología, Decano de Ciencias y Rector.
Castrodad se mantiene activo en varias organizaciones científicas, y ha publicado en revistas especializadas, ha escrito manuales y módulos para cursos de biología y bioética.
Como profesor, Castrodad siente una gran responsabilidad. “Les digo a mis estudiantes que todas las profesiones son dignas, que escojan una para la cual tienen vocación y sean los mejores en ellas. Recalco que la dignidad humana no tiene etiqueta ni profesión. Les hablo de su relación con el medio ambiente, que sean respetuosos y considerados y que siempre dialoguen seriamente para dirimir controversias o problemas”, explica el educador, que hace énfasis en que “en el aspecto profesional, guardo una estimación y una consideración especial para mi maestro, el doctor Fernando Renau”.
En el plano espiritual, Castrodad, quien por 8 años presidió la Junta Directiva del Seminario Evangélico, asegura sentir “un regocijo interior excepcional por la concepción cristiana que vivo. Quisiera ser el modelo perfecto de Cristo”.

A Félix sus amigos lo describen como un hombre culto, humilde y honesto. De haber tenido más tiempo disponible tal vez, como Pablo Neruda, al que admira, hubiera coleccionado mascarones de proa y popa, para conocer los misterios del mar como cree conocer los de tierra firme.

Para describir lo que la vida le ha deparado, acude al verbo exquisito del poeta: “Si fuera a resumir mi experiencia de vida lo haría con las palabras de Pablo Neruda: confieso que he vivido”.

2 comentarios:

Isa dijo...

Mi padre adorado!! Estoy muy orgullosa de ti!

ZeUgly dijo...

Caminante no hay camino, se hace camino al andar" y en ese caminar Félix ha sido ejemplo para todos aquellos que lo conocemos. El escrito es muy conmovedor y nos deja ver al ser humano que hay detrás de tu "Superman". Para completar, el mensaje que dió en la Iglesia fue excelente, imagínate que no dudé dos veces en incluirlo en el programa radial.

Felicidades a todos ustedes por ese regalo de Dios en sus vidas y viceversa. Éxito!!! Cori =D