18 de marzo de 2010

Pide un deseo

Este texto es del 2007, pero como los deseos no caducan la he rescatado del recuerdo.

Soy maga aficionada. Todavía estoy en la fase de aprendizaje, pero ya conozco lo suficiente como para entender el reto de los grandes maestros que, en un abrir y cerrar de ojos, hacen aparecer conejos o intercambian a su ayudante por un tigre. Me impresiona el modo en el que se conjuga el talento de quien ejecuta el acto, con la candidez de los espectadores. Después de todo, sin ilusión no hay magia.

Hace 27 años un niño de Arizona pidió un deseo. Como por arte de magia, se convirtió en policía honorario del estado. Los responsables de cumplir su sueño crearon la Fundación Make-A-Wish, una organización que convierte en realidad los sueños de niños que sufren de enfermedades que amenazan sus vidas.

En Puerto Rico la magia llegó en 1990. Desde entonces, se han concedido más de 1,400 deseos. Amparados en los fundamentos de esperanza, fortaleza y alegría, miembros y voluntarios de la institución se convierten en aliados del personal médico y de las familias para apoyar a los pacientes en momentos de vulnerabilidad.

Cada ceremonia de cumplimiento de deseo es única, la imaginación y la creatividad no tienen límites. Desde viajes en avión o limusina, hasta artistas, superhéroes, cantantes o deportistas famosos. Con voluntad, hasta un caballo azul es posible. Todo se conjuga para que el acontecimiento se convierta en una herramienta dentro del tratamiento médico.

Las empresas que se unen al proyecto reciben la mejor retribución: que por un día la enfermedad no exista. Hay una misión social que puede cumplirse sin mucha dificultad y lo mejor es que produce resultados vitales.

Admiro el talento de quienes trascienden la varita, el sombrero o el abracadabra para lograr de su audiencia la complicidad necesaria de la ilusión. Qué mejor manera de hacer magia.

Publicada en El Nuevo Día en octubre del 2007

2 comentarios:

ZeUgly dijo...

Gracias por hacer que todos conozcamos la misión de "Make a Wish". Es importante que cada uno de nosotr@s aporte a esta Fundación en la medida en que podamos. Somos los que hacemos posibles los sueños con nuestra aportación.

El día que dejemos de soñar será el día en que muramos. SALUD!!!

Isa dijo...

¡Hola! Tienes razón, la responsabilidad de crear un mundo mejor es colectiva. En el pasado presenté varios testimonios de niños en mi programa y la entereza y el valor que demuestran son dignos de admiración. Saludos!