26 de agosto de 2009

El tiempo avanza

Le doy mil vueltas a las ideas que he ido explorando para la propuesta de tesis y cuando ya creo que por fin lo tengo claro, regreso al punto de origen...

El tiempo avanza. Escribo y escribo, pero no sé cómo, de la nada, resurge la página en blanco. Me sospecho que es una conspiración; la de los relojes.

A don Mario Benedetti también lo traicionaba el tiempo y pidió poéticamente "Tiempo sin tiempo":

Preciso tiempo,
necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no sabenque hacer con él.

Tiempo en blanco,
en rojo,
en verde,
hasta en castaño oscuro.
No me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta.

Tiempo para mirar un árbol,
un farol,
para andar por el filo del descanso,
para pensar qué bien hoy es invierno,
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo
el necesario para chapotear
unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo,
tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reapareceren un relincho
y para estar al día
para estar a la noche.
Tiempo sin recato y sin reloj
vale decir
preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

16 de agosto de 2009

¿Llueve o no llueve?

"¡Eh -gritó Will-, la gente corre como si ya hubiera llegado la Tormenta!".
"¡Llegó -gritó Jim-, la tormenta somos nosotros".
RAY BRADBURY

"La tormenta, compañero, llegará.
Contra todos los pronósticos, menos tarde que temprano,
—seas piel, dentada o marzo— el ciclo de las lluvias llegará".

ENRIQUE FALCÓN

Indagando sobre el rumbo de la tormenta me encontré en la web con La tormenta en un vaso y ahí, a su vez, con dos citas certeras que no pierden vigencia. Una de la obra de Ray Bradbury, escritor estadounidense, destacado en los géneros de misterio, terror y ciencia ficción. La otra, versos de "Lluvia temprana", del poeta español Enrique Falcón.

Lo interesante es que descubro simultaneamente que la tormenta fue degradada a depresión tropical y ya no viene. Asunto vergonzoso para una tormenta, ¿no? Presumo que se contagió de pereza o quizás algo peor; su depresión responde al estado de situación de la Isla. No la culpo. El país está al revés.

Por eso, como Dafne Morrison, me antojo de redundar con las citas previas:

"¡Eh -gritó Will-, la gente corre como si ya hubiera llegado la Tormenta!".
"¡Llegó -gritó Jim-, la TORMENTA somos NOSOTROS".
RAY BRADBURY

"La tormenta, compañero, llegará.
Contra todos los pronósticos, menos tarde que temprano,
—seas piel, dentada o marzo— el ciclo de las LLUVIAS llegará".
ENRIQUE FALCÓN

15 de agosto de 2009

Viene tormenta

"Me acordé de las noches de agosto, en cuyo silencio maravillado no se oye nada más que el ruido milenario que hace la Tierra girando en el eje oxidado y sin aceitar. Súbitamente me sentí sobrecogida por una agobiadora tristeza" - de Isabel viendo llover en Macondo (G.G.M.)

Aunque oficialmente estamos en época de huracanes, me fastidia la idea de una tormenta tan cerca. Es agosto y mi mente se programó para preocuparse en septiembre.

Agosto es un mes pesado, me entra pereza enfrentarme a la lista de compra "pre tormenta", a la avalancha de gente arrasando con el agua y las baterías, a los avances noticiosos cada 15 minutos (que me hacen pensar que en lugar de una tormenta vienen 10), a las toallas y el mapo al pie de las ventanas, a la caja de galletas, a las calles inundadas por alcantarillas tapadas, y, sobre todo, a la báscula inclemente tres días después de las lluvias.

La noche está tranquila y silenciosa, apenas se escucha un ave nocturna, lejana. Pero lo cierto es que la tormenta Ana se acerca y es seguida por el posible huracán Bill.
En realidad no debo quejarme, peor la debe estar pasando Hillary Clinton, quien enfrentó en el Congo a su también huracán Bill. La diferencia es que ella no tuvo el tiempo adecuado para para asimilar el golpe (que luego se aclaró que no fue intencional), y se la llevó la corriente.

Mejor me preparo, no me vaya a pasar lo mismo...

6 de agosto de 2009

I'm back

Descansé más de lo esperado. En cuatro meses he vivido muchos cambios, es como si hubiera despertado de un sueño largo y descubriera que el mundo ahora es diferente. Me imagino que algo así vivió la bella durmiente. La gran diferencia es que ella despertó sin arrugas...

Creo que procede un regreso con pasión y Pasión Vega me complace con dos canciones atinadas y hermosas: “Tan poquita cosa”, que alude a esa criatura diminuta a quien se adora sin condición. En mi caso esa criatura ya tiene 6 años y crece sin parar. Parte de la canción dice: "lo mismo que el levante vuelve loca las flores tu a mi me has vuelto loca, loca de amores..."

La otra: "Cosas que hacen que la vida valga la pena", tema central de la película española de igual nombre, que trata de lo que su título delata; cosas que hacen que la vida valga la pena. Pero no es tan fácil como parece, porque a veces la vida aprieta (y duro), pero luego un día te arropa con cariño y te susurra algo dulce en el oído, y uno, pues se sonrie y dice: por fin, ya era hora. Obvio. Estoy feliz.