30 de noviembre de 2008

Mario

"... que un inocente es mejor
que toda vana elocuencia"
Fragmento de Los locos de Valencia, de Lope de Vega

La semana pasada tuve a Mario de invitado en mi programa. No lo conocía, sólo tenía la referencia de que una representante del Instituto Psicopedagógico participaría del espacio para hablar sobre la institución que alberga niños y adultos con retardo mental.

Me indicaron que Mario la acompañaría para cantar unas décimas. Me alegré mucho, en otro segmento tendría a
Ana Ivelís, una niña trovadora con una voz privilegiada, así que tener a otro niño cantante me pareció estupendo, sobre todo si su talento iba por encima de un diagnóstico de retardación severa.

Cuál fue mi sorpresa al conocer a Mario y descubrir que su niñez era ya muy lejana. Era un adulto mayor que yo y mayor que la representante del Instituto. ¡Todo un ser de luz ese Mario!

Ha estado interno en el psicopedagógico desde que tenía 9 años, esa es su casa, y según evidenciaron sus palabras y sus agradecimientos, los que allí trabajan son sus aliados.

Aunque celebro a todos los que participaron de un programa lleno de alegría, reconozco que la SONRISA de Mario me iluminó. Además, cantó de memoria las décimas que había llevado escritas en un papelito "por si acaso" y logró que todos en el estudio le hicieran coro. MARIO ME HIZO LA NOCHE. Conocerlo me ha hecho mirar de otro modo la vida.

19 de noviembre de 2008

Una llamada inesperada

Es sorprendente el efecto tan positivo que pueden tener una llamada inesperada y una conversación estupenda a una hora en que pensaba que ya mi día no tenía posibilidades de mejorar.

10 de noviembre de 2008

Elegía

La muerte es canalla. Mi entrada más reciente anticipó el dolor. Casualmente se llamaba Elegy, y comentaba la película del mismo nombre. Ahora la elegía es personal, me lacera el dolor de la pérdida y de las citas pendientes que se me acumulan en la conciencia porque ya no se van a materializar. En la víspera del cumpleaño de mi hijo, de la celebración de la vida de lo que más quiero, recibí una llamada de esas que uno no quisiera recibir nunca. Me anunciaron la MUERTE de un amigo y me soltaron de repente el modo tan trágico en que perdió la vida.

Esa muerte me dolió mucho, no sólo por el inmenso cariño que le tuve a él y que le tengo a toda su familia, también porque dejé una cita pendiente. Apenas unas semanas antes me llamó para vernos, para ver a mi hijo que cariñosamente le llamaba "abuelo", para reunirnos a reírnos que era lo que invariablemente ocurría en tan apreciados juntes. No pudimos vernos. Esos asuntos pendientes me lastiman demasiado. En menos de un mes se cumplirán cuatro años de otra pérdida y de otra llamada en espera que dejé con mi entrañable Jesús Vera. Estoy herida en el presente y en el recuerdo. Me reafirmo; la muerte es canalla.

A Miguel Hernández se le murió Ramón Sijé y le dedicó una elegía desgarradora. La incluyo con la voz de Serrat, que seguro le gustaría al Vera y a Don John
.

LOS QUIERO.