19 de octubre de 2008

Elegy

La película es una adaptación de la novela de Philip Roth, “El animal moribundo” (“The Dying Animal”).
Un juego en el que convergen la seducción, el miedo, el erotismo, la confianza, el deleite de regodearse en los placeres cotidianos, los desencuentros por amores poco convencionales, la amistad, la paternidad, la vulnerabilidad, las palabras y las obsesiones con la edad, el cuerpo, el compromiso, la belleza y el placer, siempre el placer. Mejor aún; el amor.

16 de octubre de 2008

Mujer de 26 años

Mujer de 26 años
Letra:
José Ángel Hernández Colón
Música: Haciendo punto en otro son
Cantantes: Tony Croatto y Tito Auger
Concierto- Un Junte Para La Historia

11 de octubre de 2008

De la felicidad a la tristeza (en dos semanas y menos de 200 páginas)

¡Qué poco dura la felicidad! Apenas culminar un recorrido tan provechoso como el de Héctor (si anda perdido refiérase a la entrada anterior), cuando de pronto: ZAS!... invade la tristeza. Aquí comparto algo de la siguiente novela (de las de menos de 200 páginas) que terminé hace poco:

Buenos días, tristeza
de Françoise Sagan

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
Párrafo primero de la novela

Resulta que fue, para el 1954, la primera novela de esta escritora francesa (me ha dado con los franceses, es pura casualidad), y la escribió a sus ¡19 años! El libro fue convertido en guión y llevado al cine en el 1958. La contraportada del libro ofrece esta síntesis:

"En una hermosa mansión a orillas del Mediterráneo, Cécile, una joven de diecisiete años, y su padre, viudo y cuarentón, pero alegre, frívolo y seductor como nadie, amante de las relaciones amorosas breves y sin consecuencias, viven felices, despreocupados, entregados a la vida fácil y placentera. No necesitan a nadie más, se bastan a si mismos en una ociosa y disipada independencia basada en la complicidad y el respeto mutuo.

Un día, la visita de Anne, una mujer inteligente, culta y serena, viene a perturbar aquel delicioso desorden. A la sombra del pinar que rodea la casa y filtra el sol abrasador del verano, un juego cruel se prepara.

¿Cómo alejar la amenaza que se cierne sobre la extraña pero armónica relación de Cécile con su padre ? A partir del momento en que Anne, que había sido amiga de su madre, intenta adueñarse de la situación, Cécile librará con ella, con el perverso maquiavelismo de una adolescente, una lucha implacable que, a pesar suyo, erosionará su vida y la conducirá lentamente al encuentro de la tristeza".

5 de octubre de 2008

El secreto de la felicidad

Con el ritmo tan acelerado que lleva mi vida (y con todos los compromisos que le añado porque me cuesta mucho decir que no), he tenido que reducir mi tiempo para la lectura. Algo paradójico, si considero que es uno de los placeres que más disfruto.

Por eso decidí que durante estos meses buscaría algunas novelas cortas, que pudiera leer relativamente rápido, para recuperar mi ritmo y deleite. Sí, soy consiente de que el número de páginas no es un criterio serio para escoger un libro, pero créanme, ha sido una decisión puramente práctica.

¡Lo mejor de todo es que funcionó! Ya terminé algunas, empiezo por ésta:

El viaje de Héctor, o el secreto de la felicidad, de François Lelord

El autor es un reconocido psiquiatra y psicoterapeuta francés. Presumo que no es por casualidad que el libro narra a su vez, la vida de un joven psicoterapeuta francés llamado Héctor, que tiene una práctica de mucho prestigio, con pacientes fieles y de un nivel socioeconómico alto.

Hay un problema: “Héctor no estaba contento consigo mismo. No estaba contento porque se daba perfecta cuenta de que no conseguía hacer felices a sus pacientes”. Sus tratamientos podían tener cierta efectividad, pero no conseguían que las personas, por más riquezas que tuvieran y placeres que disfrutaran, estuvieran satisfechas consigo mismas.

Su integridad profesional lo lleva a emprender un viaje para buscar el secreto de la felicidad. La meta era regresar con la respuesta. Después de muchas aventuras, encuentros sorprendentes, preguntas, apuntes y análisis de toda índole, Héctor resume sus hallazgos y descubre que sus 23 máximas están vinculadas al sentido común y a la sabia resignación.

Parece un libro simple, pero no lo es. Parece un libro de autoayuda y tal vez lo sea (por más que le huyo a esa categoría). Lo cierto es que nadie está exento de una reflexión como ésta en algún momento.

Algo que nunca dejará de sorprenderme, y este libro lo reafirma, es que el sentido común resulta ser el menos común de los sentidos. Tendré que afinarlo, claro, si pretendo ser FELIZ...