10 de noviembre de 2008

Elegía

La muerte es canalla. Mi entrada más reciente anticipó el dolor. Casualmente se llamaba Elegy, y comentaba la película del mismo nombre. Ahora la elegía es personal, me lacera el dolor de la pérdida y de las citas pendientes que se me acumulan en la conciencia porque ya no se van a materializar. En la víspera del cumpleaño de mi hijo, de la celebración de la vida de lo que más quiero, recibí una llamada de esas que uno no quisiera recibir nunca. Me anunciaron la MUERTE de un amigo y me soltaron de repente el modo tan trágico en que perdió la vida.

Esa muerte me dolió mucho, no sólo por el inmenso cariño que le tuve a él y que le tengo a toda su familia, también porque dejé una cita pendiente. Apenas unas semanas antes me llamó para vernos, para ver a mi hijo que cariñosamente le llamaba "abuelo", para reunirnos a reírnos que era lo que invariablemente ocurría en tan apreciados juntes. No pudimos vernos. Esos asuntos pendientes me lastiman demasiado. En menos de un mes se cumplirán cuatro años de otra pérdida y de otra llamada en espera que dejé con mi entrañable Jesús Vera. Estoy herida en el presente y en el recuerdo. Me reafirmo; la muerte es canalla.

A Miguel Hernández se le murió Ramón Sijé y le dedicó una elegía desgarradora. La incluyo con la voz de Serrat, que seguro le gustaría al Vera y a Don John
.

LOS QUIERO.

2 comentarios:

CRISTINA dijo...

Lo siento mucho.
Y no pienses en esa última vez que no pudistéis veros, sino en tantas y tantas otras veces que sí, que os vistéis y reisteis juntos.
Los versos de Miguel Hernández son desgarradores. Todos,pero éstos especialmente.

Muchos besos.
Ánimo.
Descansen en paz.

Isa dijo...

Gracias, Cristina. Tus palabras dan aliento, pero es que la pérdida siempre es dolorosa. Ese no estar ya con amigos queridos es difícil de aceptar.
Un abrazo