25 de marzo de 2008

Hijos de confinadas

En mi programa de hoy discutí, entre otros temas, el de la custodia de los hijos de mujeres confinadas. La licenciada Francelis Ortiz mostró unas estadísticas que son, a mi juicio, muy desalentadoras.
Aquí comparto algunas actuales:
-el promedio de edad que tienen las mujeres confinadas en Puerto Rico es
33 años
- 76% son madres y
tienen entre 1 a 6 hijos
- 53% son
solteras
-Los delitos más comunes en la población penal femenina, según el Departamento de Corrección, son: infracciones a la Ley de sustancias controladas, apropiación ilegal y robo, entre otros delitos. Esto implica que el término promedio de años que van a cumplir de cárcel es de entre 1 y 8 años.

Mientras, ¿qué pasa con los hijos de estas madres que están sentenciadas a cumplir determinado número de años en la cárcel? ¿Quién se encarga de ellos? Hay que considerar muchos aspectos para contestar esas preguntas, pero por lo regular algún familiar o el estado asumen la custodia provisional o permanente.
Habrá que mirar mucho más:
¿Cómo se afecta la salud mental y física del menor?
¿Qué capacidad tienen los que ostentan la custodia del menor para satisfacer sus necesidades afectivas, morales y económicas?
¿Cómo se logra que los menores se ajusten satisfactoriamente a su nuevo entorno (hogar, escuela, comunidad)?
¿Cómo se cultivan (si se cultivan) las relaciones materno-filiares?

El asunto de la custodia lo puede resolver el tribunal o el departamento de la familia, pero la mente y el corazón de esos menores necesitan más, MUCHO MÁS.

2 comentarios:

RBD dijo...

Hola Isa,

Gracias por pasar por mi blog (y dejar constancia). Fue muy bueno, porque pude conocer tu blog y me gustó mucho, yo también prometo estar pasando seguido.

El tema que comentas en este post es muy relevante, porque dado que la estructura básica en la que nuestra sociedad se había configurado era la familia, cuando se pone en crisis ese modelo (como es en el caso de las madres que están confinadas), los hijos quedan bajo un desamparo que la sociedad debe intentar cumplir con sus propios medios, tratando de mejorar las condiciones de esos menores, que por sus circunstancias se convierten en parte del círculo vicioso de la delincuencia y la marginalidad social.

Saludos afectuosos,

Rafa Barceló Durazo

Isa dijo...

Es cierto, Rafa, el modelo de familia tradicional se ha modificado de manera radical (por muchos factores), pero cuando se llega a situaciones límites los hijos se convierten en víctimas, ya no solo de sus circunstancias familiares, sino también de los prejuicios y de la fría burocracia gubernamental. Siente uno a veces tanta impotencia, pero a la misma vez mucha confusión sobre la manera más oportuna de intervenir y de ser parte de la solución más que del lamento…