20 de marzo de 2008

Mi lado oscuro

Me fascina el chocolate oscuro. Hace varios años hice un recorrido por la fábrica de chocolates Harry London, en Ohio, y quedé a merced de los olores embriagantes de una pasión que me derrite. Más bien, que se derrite en mi boca.

Caminé como zombi por los pasillos fríos desde donde se observaba, a través de cristales, la transformación del cacao. El recorrido culminó, gracias a un efectivo ejercicio de planificación, en una pertinente tienda “achocolatada”. El embrujo del que fui víctima me sedujo a comprar en cinco minutos todos los chocolates que podría comerme en dos años. Salí con dos enormes bolsas de compra repletas de mis antojos favoritos.

Contrario a todos los pronósticos, no sufrí de empache, ni me arrepentí, ni me flagelé por mi falta de juicio. De hecho, me los saboreé lujuriosamente.

De más está contar que ese vicio me persigue y como todo exceso, siempre me exige más. Ya no me resulta atractivo el chocolate de leche o el blanco, o los originales híbridos con menta o coco, a mi paladar ahora solo le complace el “extra dark”. Cacao casi puro, insinuante, provocador y perverso, como el pecado original. Mi lado oscuro.

1 comentario:

El conocimiento es un amigo mortal dijo...

Todo lo dan los dioses infinitos de un modo total a sus preferidos...
Siempre me ha llamado la atención el hecho de que Dios al crear el hombre puso en casi todas sus acciones, además de su fin práctico una ración de gozo.
Los hombres comen y beben para subsistir, pero a este fin fundamental Dios añadió el que comer y beber fueran cosas agradables y gozosas. El hombre se viste para cubrirse, pero la inteligencia humana ha logrado que el vestido sea, además, un adorno del cuerpo, una manera de volver gozoso su aspecto visible. La sexualidad es una vía para la reproducción y la conservación de la especie humana, además del acto supremo del amor humano, pero también a esto Dios le añadió su ración de placer. Este lugar no es sólo un lugar donde comunicar nuestros pensamientos, nuestras hermosas palabras, es también un lugar para saborear el gozo de la amistad y de la intimidad.
Teóricamente, Dios pudo hacer todo esto para sus solos fines prácticos. Pero quiso añadir a cada una una supercapacidad de alegría...Nada de lado oscuro.
¿ Por qué ? Más bien lado alegre, lado humano, querida amiga. Aunque sabemos que ser hombre es mucho más, que hay mucho que beber en el pozo del alma...

Un beso.