8 de noviembre de 2007

Chile II

Un buen té chileno puede aplacar los estragos del frío (externo e interno). Valparaíso también ha contribuido a que mi semblante esté feliz y mi corazón más cálido. Claro, otros factores, anclados en la distancia, comparten el crédito de mi mejoría de ánimo. Pero hay algo innegable, soy esencialmente caribeña, cuando me alejo del trópico me turbo, me deshago, me deshojo, casi no me reconozco... que suerte que al final, por razones casi ontológicas que no logro explicarme bien, siempre me repongo y florezco otra vez.

7 de noviembre de 2007

Chile I

Es la una de la mañana en Viña del Mar. La noche está helada, igual que mi corazón. Desde mi ventana veo cientos de luces encendidas, tal vez haya muchos otros desvelados, que al igual que yo, se refugian en la idea de que no son los únicos. La corriente fría del Pacífico puede tener efectos terribles sobre los cuerpos débiles. Mi noche se ha vuelto dolorosa. Debe ser la cercanía inevitable al extemo del polo, debe ser el calentamiento global, o quizás de nuevo sea la rosa. Eso, otra vez será la rosa.

4 de noviembre de 2007

Mi cumpleaños

Los cumpleaños siempre provocan reflexión. Ya superé ese asunto de si se dice o no la edad, si se sufre, si se goza... Opté por ser feliz. Cumpí 37 años, me siento estupenda y espero gozar mucho más. La vida es breve, así que cada segundo es ganancia...

A propósito de felicidad:

"El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace" - León Tolstoi

"La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días" - Benjamin Franklin

Bueno, incluyo a Groucho Marx con sus ocurrencias tan marxianas...
"Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas; un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna..."

2 de noviembre de 2007

Estoy feliz

Qué grato es regodearse en la sensación
de la búsqueda terminada,
en ese instante que perpetúas hasta la eternidad
aunque parezca mentira,
aunque sólo se lo crea uno,
aunque sospeches, incluso,
que de repente te pueden despertar
y que todo rodara vertiginosamente
hasta el vacío.

Pero el deleite de esa alucinación,
de ese minuto eterno;
de ese placer de mariposas revoltosas
merodeando por tu cuerpo,
eso ya no te lo arrebata nadie
por eso se llama felicidad.

Claro, a veces hace desaparecer la musa
pero no es por falta de inspiración,
si acaso, por exceso de ella.
De hecho, de eso sabe Serrat:

No hago otra cosa que pensar en ti
Letra: Joan Manuel Serratt

"No hago otra cosa que pensar en ti
por alagarte y para que se sepa
tomé papel y lápiz
y esparcí
las prendas de tu amor,
sobre la mesa..
buscaba una canción
y me perdí
en un montón de palabras gastadas.
No hago otra cosa que pensar en ti
y no se me acurre nada..."