8 de noviembre de 2007

Chile II

Un buen té chileno puede aplacar los estragos del frío (externo e interno). Valparaíso también ha contribuido a que mi semblante esté feliz y mi corazón más cálido. Claro, otros factores, anclados en la distancia, comparten el crédito de mi mejoría de ánimo. Pero hay algo innegable, soy esencialmente caribeña, cuando me alejo del trópico me turbo, me deshago, me deshojo, casi no me reconozco... que suerte que al final, por razones casi ontológicas que no logro explicarme bien, siempre me repongo y florezco otra vez.

1 comentario:

Rosario dijo...

querida amiga:

Ya recuperarás el calor del trópico...antes de lo que imaginas volverás de tu viaje. No te detengas en las nostalgias y disfruta de Chile. En Puerto Rico todos te esperamos con los brazos abiertos y una felicitación de cumpleaños que quedó pendiente. Te quiero