3 de agosto de 2007

Volver a empezar

VOLVER A EMPEZAR

Gabriel, a sus quince años, ya no quería salir con su mamá ni besarla en público y mucho menos llevar a sus amigos a la casa. Para despedirse solo hacía un gesto de adiós con la mano. Ya no comía con ella a la mesa, sino en su cuarto o en la sala mirando televisión. Apenas le hablaba de su vida y se avergonzaba si ella intentaba mimarlo.

Beatriz no lo resistía, así que esa noche entró con sigilo al cuarto de su hijo y recurrió al último hechizo al que tenía derecho después haber renunciado a sus poderes para convertirse en madre.


Al día siguiente, vio cómo un cuerpo diminuto se perdía en la inmensidad de la cama de un adolescente.

La mujer, emocionada, se llevó al pequeño a su regazo y le dio el biberón que ya tenía preparado.

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