3 de julio de 2007

Princesa en el minarete

– ¿Cómo se ve a sí misma hoy día?
– Como a una princesa dentro de un minarete, de aquellos que coronan cualquier palacio imperial en la India. Gozo de toda la visión que me permite la altura y estoy protegida por los cuatro costados, pero, de alguna manera oblicua, sutil, me veo prisionera.

Como la Kumari.
Nuestra Señora de la Soledad, de Marcela Serrano

Abandonada.

Enterrada en este nicho de lujo
por el que puedo pasearme
porque es más grande de lo habitual,
puedo distraerme
porque está equipado
y puedo escribir
porque el tiempo a solas se me sobra.

Pero igual estoy encerrada en el lateral de un muro,
en el hueco de la pared.
Era una noche hermosa, pero ahora es triste
sin brisa ni poesía.

Igual estoy muerta aunque él no lo sabe.








1 comentario:

Garibaldi dijo...

Una noche, como tantas otras. Un pensamiento, como tantos otros, pero más sombrío: ¡ella ha muerto!

Desespero; el auricular del teléfono frío; los dedos inmobilizados no marcan los digitos cuadrados alineados en perfecta simetría. Cierro los ojos. Respiro. Concentro. Decido no llamar.

Vive, lo sé; cree que está sola, pero yo la añoro. ¡Cuánto daría por estar con ella! Trato de olvidar, de ahuyentar el insomnio, mientras la noche, aunque hermosa, sigue siendo triste...