13 de julio de 2007

Lo que Sabina dijo por mi...

Esta canción, de Joaquín Sabina, es una de mis favoritas.
Es una canción dolorosa,
que lastima hasta el fondo del corazón.
Nunca he podido escucharla sin llorar.
Y no digo llorar dos, tres lágrimas.

Digo llorar destempladamente
hasta desangrarme.
No, lo peor no ha pasado. Hay heridas que nunca cicatrizan.


CONTIGO
Yo no quiero un amor civilizado,
Con recibos y escena del sofá.
Yo no quiero que viajes al pasado
Y vuelvas del mercado
Con ganas de llorar.
Yo no quiero vecinas con pucheros,
No quiero sembrar ni compartir.
Yo no quiero catorce de febrero
Ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas.
Yo no quiero que elijas mi champú.
Yo no quiero mudarme de planeta,
Cortarme la coleta,
Brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde.
Yo no quiero columpio en el jardín.

Lo que yo quiero, corazón cobarde,
Es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres,
Porque el amor cuando no muere mata,
Porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana;
No me pidas llegar a fin de mes.
Yo no quiero comerme una manzana
Dos veces por semana
Sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero.
Yo no quiero besar tu cicatriz.
Yo no quiero parís con aguacero
Ni Venecia sin ti.

No me esperes a las doce en el juzgado;
No me digas que volvamos a empezar;

Yo no quiero ni libre ni ocupado,
Ni carne ni pecado,
Ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste.
Yo no quiero contigo ni sin ti.

Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
Es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere mata,
Porque amores que matan nunca mueren.

1 comentario:

saphira dijo...

Esta es la descripción más hermosa de lo que es un verdadero amor, que no cumple con la mentira en cumplimiento de compromimso con una sociedad que sólo entiende lo que espera. No puedo más que dejar mis lágrimas salir para acompañar a las de alguien más en el universo que también esté escuchando con oidos del alma un sonido más allá de las palabras. Un amor tan grande como el que está descrito aquí no siempre nos visita, cuando lo hace aunque finjamos estar vivos, no somos más que bagazo en su cumplimiento con la vida.